domingo, 13 de noviembre de 2011

Leonardo da Vinci: Pintor en la Corte de Milán

Exposición: Leonardo da Vinci: Pintor en la Corte de Milán

Lugar: National Gallery, Londres.

Fechas: del 9-11-2011 al 5-02-2012

Como "la exhibición más completa celebrada nunca" de las obras de Leonardo da Vinci anuncia la National Gallery de Londres la muestra que del renacentista italiano se podrá ver entre el 9 de noviembre de 2011 y el 5 de febrero de 2012, según ha anunciado el museo en la presentación de su programa de la próxima temporada, en el que también destaca la dedicada al flamenco Jan Gossaert.

Se titulará "Leonardo da Vinci: Pintor en la Corte de Milán" tiene el carácter magno del encuentro con nada menos que sesenta lienzos y medio centenar de dibujos de uno de los artistas más importantes de todos los tiempos, quizá el padre de la pintura moderna y el ideal del sabio renacentista y, entre las obras que viajarán a la capital británica, figuran algunas tan famosas como La Belle Ferronière, del parisino Museo del Louvre, la Madonna Litta, del Hermitage, en San Petersburgo (Rusia), o el San Jerómino, de la Pinacoteca Vaticana. La dama de Armiño pintado entre 1488 y 490, considerado el primer retrato moderno, y medio centenar de esplendorosos dibujos.

Aun cuando numerosas exposiciones han tratado de distintas facetas del genio renacentista como las de inventor, científico o dibujante, la muestra de la National Gallery de Londres será la primera que se centrará en sus técnicas y sus objetivos como pintor.

Inspirada en la recientemente restaurada Virgen de las Rocas, de la pinacoteca londinense, la exposición prestará especial atención a las obras que creó en su época de pintor de la corte milanesa del duque Lodovico Sforza el Moro. Asalariado por este mecenas, el artista residió en Milán casi 20 años a partir de algún momento posterior a 1480. a finales de los años ochenta y noventa del siglo XV. Fue en la ciudad donde el artista, que ya había entrado en la treintena (nació en 1452), fue consciente de sus limitaciones como pintor, entró en contacto con las élites ilustradas del poderoso ducado, se dedicó a formarse y sedimentó su estilo, produciendo algunas de las obras más importantes de su carrera.

Aprovechando su posición, que le proporcionaba un buen salario, Leonardo gozó entonces de libertad para explorar formas de captar y registrar las proporciones, las expresiones y la anatomía humana así como miríadas de formas de plantas y animales, destaca la National Gallery.

Las investigaciones acometidas por el artista renacentista se tradujeron en pinturas extraordinarias, en maravillosas combinaciones de lo real y lo ideal, de lo natural y lo divino. La exposición londinense examinará, según el museo, su búsqueda constante de la perfección en la representación de la figura humana.

La muestra, que ha tardado cinco años en organizarse, traza un recorrido por la trayectoria pictórica del polifacético artista del Renacimiento italiano y ha conseguido reunir obras hasta ahora nunca expuestas juntas como sus dos versiones de su Virgen de las rocas.

En su parte final, la exposición presentará una copia a escala natural y casi contemporánea de Leonardo de su cuadro La Última Cena, que se conserva en la Royal Academy of Art londinense y que se presentará junto a los dibujos preparatorios del propio Leonardo.

Los críticos y expertos no recuerdan una exposición en un museo británico que haya generado tanta expectación, aunque todos parecen estar de acuerdo en que está justificada.

Leonardo da Vinci pintó solo veinte cuadros a lo largo de su carrera, de los que se conservan solo quince, y esta exposición ha conseguido reunir nueve, además de 90 obras que incluyen 50 dibujos y bocetos relacionados con las pinturas de Leonardo, y trabajos de algunos de sus discípulos. Treinta y tres pertenecen a la colección real inglesa y estuvieron perdidos durante siglos hasta que, en 1778, fueron descubiertos por casualidad.

"Se trata de una experiencia irrepetible. Nunca antes se ha habían visto juntas tantas pinturas de Leonardo. Además hay que tener en cuenta que todas ellas pertenecen a un mismo periodo, lo que incrementa su valor", ha explicado uno de los comisarios de la muestra, Arturo Galansino.


La mayoría de los cuadros no están avaluados oficialmente, pues sus propietarios, museos principalmente, no contemplan la posibilidad de ponerlos en el mercado. Aun así, los cálculos dicen que cada uno podría costar entre 125 y 250 millones de libras. El único que podría estar en la mira de los compradores es el Salvatore Mundi, propiedad de un enigmático consorcio norteamericano y cuyo precio no bajaría de los 200 millones de dólares.

Y así no estén avaluados, sí fue necesario asegurar todos los cuadros por una cifra
nada despreciable: 1.500 millones de libras esterlinas. Y entre todos estos tesoros, un ausente por el que todos preguntan: La Mona Lisa. Aquí los curadores prefirieron conservar el rigor, pues Leonardo terminó este cuadro cuando ya vivía en París. Una ausencia que no le resta importancia a una exposición que tardará varias décadas en repetirse. Si es que lo hace.

La importancia del evento y el despliegue que ha recibido han hecho que los organizadores esperen una cifra récord de visitantes y que hayan previsto el acceso solo de 180 personas cada media hora.

La exposición tiene varios ganchos. Por primera vez los visitantes podrán comparar las dos versiones del retablo La virgen de las rocas, gracias a que el Louvre accedió a prestar la suya. La otra, que estrena restauración,
es la única obra propiedad de la National Gallery. Las ocho restantes fueron prestadas por museos y galerías poco acostumbrados a ceder sus tesoros. Cinco años tomaron las gestiones con entidades como el Louvre, la Galería de los Ufizzi, en Florencia, e incluso el Vaticano. También fue necesario contactar a la familia real británica, que facilitó por primera vez parte de su colección de dibujos. En algunos casos, las negociaciones se convirtieron en tema de Estado, como ocurrió con La dama del armiño, cuyo préstamo fue acordado entre los ministros de Cultura de Polonia y el Reino Unido


































Primera exposición de Gossaert en 40 años

La otra gran exposición anunciada hoy por la pinacoteca de la plaza de Trafalgar es la que dedicará a Jan Gossaert, la primera en más de 40 años dedicada a ese pintor flamenco que falleció en 1532.

Gossaert fue el primer artista del norte de Europa que dibujó directamente de la antigüedad clásica durante su estancia en Roma, entre 1508 y 1509, pero es también un destacado exponente de las propiedades ilusionistas de la pintura al óleo tal y como la practicaron sus compatriotas a partir de Jan van Eyck.

La exposición, que se titulará "El Renacimiento de Jan Gossaert", reunirá más de 50 obras, entre ellas algunas de las más importantes del artista como La Virgen y el Niño (1527), del madrileño museo del Prado, Hércules y Deianeira (1517), del Barber Institute of Fine Artes, de Birmingham (Reino Unido), o el Retrato de Comerciante (1530), de la National Gallery de Washington.

En la próxima temporada del museo londinense también se podrá ver una exposición dedicada a la pintora inglesa exponente del Op Art Bridget Riley, del 24 de noviembre de 2010 al 22 de mayo de 2011; otra de paisajes noruegos y suizos, del coleccionista Lunde, del 22 de junio al 18 de septiembre de 2011; y una retrospectiva de la obra del primer director de la National Gallery, Sir Charles Lock Eastlake, del 27 de julio al 30 de octubre de 2011.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Exposición el Hermitage en el Prado

El Hermitage en el Prado

Lugar: Museo del Prado, Madrid

Fechas: del 8 de noviembre de 2011 al 25 de marzo de 2012

Horario

Hasta el 16 de enero

Lunes de 10 a 20h (último acceso a las 19h), de martes a domingo de 9 a 20h (último acceso a las 19h).

A partir del 16 de enero y hasta la fecha de clausura

Lunes a sábado de 10 a 20h (último acceso a las 19h), domingos y festivos de 10 a 19h (último acceso a las 18h)

Para visitar esta exposición es imprescindible disponer de pase horario de acceso, que deberá solicitarse al adquirir la entrada, por lo que el Museo recomienda la compra anticipada de la entrada para poder elegir pase horario conforme a la conveniencia de cada visitante.

Grandiosa, espectacular, única … Sus organizadores no escatiman elogios para definir a la que ya denominan como la gran exposición con mayúsculas de los últimos tiemposEn total, casi 180 obras maestras que han salido por primera vez de San Petersburgo y podrán contemplarse de forma excepcional todos los días de la semana, en la pinacoteca madrileña. Un volumen que ocupa por entero su edificio de ampliación.

El gigante ruso responde con gratitud. A principios de año, una partida de obras del Museo del Prado se expuso en el Hermitage con motivo del año dual España Rusia. Con más de 600.000 visitantes, batió todos los récords, y su catálogo tuvo que ser reeditado. La sintonía entre ambas instituciones es total y en Rusia ya se plantean proseguir con los intercambios en el año 2014, cuando su buque insignia sume 250 años de historia.

Un museo dentro de otro

“La generosidad rusa ha sido desbordante”, explica Miguel Zugaza, director del Museo del Prado y aclara que la organización “no ha sido nada fácil”, aunque la exposición supone “un verdadero travelling por la historia del arte”.

El Hermitage, impulsado por el coleccionismo del zar Pedro I y de la zarina Catalina la Grande, es uno de los museos más grandes- y espectaculares- del mundo. Situado en San Petersburgo en un conjunto palaciego frente al río Neva y al lado del mítico Palacio de Invierno, antigua residencia de los zares.

Sus colecciones abarcan piezas arqueológicas de Egipto, un viaje por las culturas siberianas, escultura neoclásica, hasta obras maestras post-impresionistas de Matisse o Picasso. Según aclaran desde el Museo del Prado, “es una de las pocas instituciones mundiales que puede ofrecer un contenido verdaderamente enciclopédico”.

“Siempre se dijo que el Hermitage era inabarcable pero lo que ha llegado a España es una especie de museo en pequeño”, detalla Charo Otegui, presidenta de Acción Cultural Española, una de las entidades organizadoras. Otegui augura que la exposición española “romperá cifras”.

El oro de los escitas

“Este pequeño Hermitage” muestra una de sus caras más desconocidas y fascinantes. Se trata de la colección de orfebrería griega, dónde destacan las piezas del “oro de los escitas”, pueblos nómadas que viajaban a través de la estepa siberiana.

Una de las joyas más significativas es el maravilloso Peine con escena de batalla, que data del siglo IV a.C y fue encontrado en excavaciones arqueológicas realizadas en túmulos funerarios. Otra de las piezas singulares es el Vaso de flores en cristal de roca, oro y diamantes del joyero de la familia real, Carl Fabergé (1846-1920).

Los tesoros también abarcan un importante número de obras maestras de la pintura, la escultura y el dibujo. Como el San Sebastián de Tiziano, el Tañedor de laúd de Caravaggio- que es la única pintura del artista milanés que atesora el museo ruso- el Almuerzo de Velazquez, o dos pinturas de la colección de Rembrandt de la numerosa tanda que expone el Hermitage. Entre las esculturas destaca la creación de Antonio Canova, la Magdalena penitente.

Impresionismo y post-impresionismo

La muestra no deja de lado las obras de genios del impresionismo y el post-impresionismo, como Monet, Cezanne, Renoir, Gauguin o Matisse, este último con dos pinturas, Juego de bolas y la célebre Conversación.

De Picasso se muestran tres cuadros, entre ellos Mujer sentada y Bebedora de absenta. Completan la espléndida selección, dos iconos de la vanguardia abstracta rusa: la Composición VI de Kandindky y el misterioso Cuadrado negro de Malevich.

Las palabras de Mikhail Piotrovsky, director del Museo Hermitage, quizás sean las que mejor resuman el espíritu de la grandiosa exposición, que hermana ya para siempre a ambos países:

“Hemos intentado contar la historia de nuestro museo y sus colecciones, la historia de los zares y los coleccionistas (…) para presentaros Rusia, tal como la imaginamos, amamos y apreciamos a través del Museo Hermitage. Espero que al público español le guste”.

Para ver vídeo de la exposición pincha aquí

Hacer un recorrido en imágenes pincha aquí

Más información en la web del Museo del Prado:

martes, 25 de octubre de 2011

Diego Rivera, cubista

DIEGO RIVERA CUBISTA. De la Academia a la Vanguardia 1907-1921.

Lugar: Casa de la Provincia, Sevilla


Fecha inicio: 08/09/2011
Fecha fin: 30/10/2011
Espacio: Salas Triunfo y Provincia

La Fundación Unicaja e Inparce Barcelona, presentan la exposición DIEGO RIVERA CUBISTA, de la Academia a la Vanguardia 1907- 1921, la primera exposición temática cubista en Europa, que tuvo lugar en el Museo del Patrimonio Artístico de Málaga (MUPAM) y en la Casa de la Provincia de Sevilla.
La muestra es fruto de una rigurosa selección de obras que van desde 1097 hasta 1921 y que proceden de Museos, Instituciones culturales y colecciones particulares de países como México, Estados Unidos, Holanda, Noruega, Rusia, Ucrania y Austria.
La exposición es una oportunidad única de poder disfrutar de las obras del maestro mexicano en su acercamiento a las Vanguardias y al Cubismo.

La pintura mural de Diego Rivera es internacionalmente reconocida y es objeto de múltiples investigaciones, libros y exposiciones en todo el mundo. Menos conocida es la obra que realizó en Europa, donde residió casi catorce años, entre 1907 y 1921, que equivale a un tercio de toda su carrera artística.
Desde ese tiempo, y antes de que regresara a México en 1921 para pintar su primer mural, sus obras de esta etapa europea muestran un variado itinerario estilístico.
Diego Rivera asimiló las tendencias artísticas de principios del siglo XX, desde el impresionismo al postimpresionismo y de Paul Cézanne a August Renoir, o a Jean-August-Dominique Ingres, hasta los neoclasicismos de vanguardia, con una etapa, muy fructífera, en relación con el cubismo.
Habría que destacar su experiencia con este último movimiento, obra poco vista por el público en general, que ha sido objeto de mayor estudio en las últimas décadas.

Ver vídeo de la exposición: http://vimeo.com/29360869

(fuente: http://www.casadelaprovincia.es/diego-rivera.asp)

Recoge una selección de obras de temática cubista del reconocido pintor mexicano, considerado como uno de los más importantes pintores americanos del siglo XX. Esta compuesta por treinta obras que proceden de una decena de museos, instituciones culturales y colecciones particulares de países como México, Estados Unidos, Holanda, Noruega y Ucrania.

La pintura mural de Diego Rivera (Guanajuato, México, 1886) es internacionalmente conocida, sin embargo, no ocurre lo mismo con su obra cubista realizada durante su estancia en Europa donde residió casi 14 años, entre 1907 y 1921, gracias al apoyo del gobernador de Veracruz, este viaje le llevo por tierras de distintos países incluida España, siendo influido por las corrientes de vanguardia vigentes en esos momentos por Europa.

Un viaje a Italia, realizado en 1920-1921, marca su paso al muralismo al descubrir los frescos italianos del Quatrocento. En 1922 inicia su primer mural en el anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria, en la ciudad de México. Entre 1922 y 1929, realiza alguna de sus más importantes creaciones. En Estados Unidos, donde viaja con su tercera esposa, Frida Kahlo, dicta conferencias en Los Ángeles y realiza allí un mural en la Escuela de Bellas Artes. Posteriormente y contratado por Henry Ford, pinta los murales del Detroit Institute of Art.

(fuente: http://arteycoleccionismo.wordpress.com/2011/09/07/exposicion-de-diego-rivera-en-la-casa-de-la-provincia-sevilla/)

Las obras recogidas en esta exposición están realizadas con distintas técnicas como acuarela o lápiz grafito sobre papel, y óleo sobre distintos soportes como tela, madera o corcho, entre otras técnicas artísticas. La temática de las obras cubistas de Diego Rivera que recoge esta exposición abarca desde paisajes y bodegones hasta retratos y escenas costumbristas.

La Fundación Unicaja ha editado un catálogo con la obra cubista de Diego Rivera que podrá verse en la muestra, así como un análisis detallado de la etapa cubista del reconocido pintor mexicano, que ayudará a conocer más ampliamente las obras cubistas y vanguardistas de Rivera en sus años de residencia en el continente europeo.

Diego Rivera, nacido en Guanajuato (México), en 1886, ingresó precozmente en la Escuela Nacional de Bellas Artes donde obtuvo una sólida formación como dibujante y pintor. En 1907, Rivera logró viajar a Europa gracias al apoyo del gobernador de Veracruz.

En Madrid frecuentó una academia de pintura durante dos años y se interesó, en particular, por la pintura El Greco, que conoció en Toledo. En 1909, Rivera emprendió un viaje por Europa que lo llevó a París, Brujas, Gante y Londres, donde conoció a la pintora rusa Angelina Beloff. A partir de entonces, se dejó influir libremente por las corrientes de vanguardia que descubrió en Europa y en París investigó las posibilidades creativas del cubo-futurismo. Refugiado en España durante la Primera Guerra Mundial, presentó el cubismo al público español.

Un viaje a Italia, realizado en 1920-1921, marca su paso al muralismo al descubrir los frescos italianos del 'Quatrocento'. En 1922, después de un breve viaje por la República Mexicana, Rivera inicia su primer mural en el anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria, en la ciudad de México. Esta obra revela la gran influencia de la pintura italiana. Sin embargo, al iniciar su trabajo, dos años después, en los muros de la Secretaría de Educación Pública, Rivera se ha liberado y logra conformar un estilo propio de pintura mural al fresco, en el que se pueden detectar distintas influencias, el constructivismo a partir del cubismo, la amplitud de los fresquistas toscanos del 1400, la verticalidad de las composiciones tomadas de El Greco y los colores libremente interpretados de las artes populares mexicanas, además de otras.

Entre 1922 y 1929, Rivera realiza alguna de sus más importantes creaciones en México y es, asimismo, a partir de 1922 cuando Rivera se entrega casi de lleno a las actividades políticas. En Estados Unidos, donde viaja con su tercera esposa, Frida Kahlo, dicta conferencias en Los Angeles y realiza allí un mural en la Escuela de Bellas Artes. Poco después, contratado por Henry Ford, prepara los murales del Detroit Institute of Art, quizás su obra mural de mayor envergadura, en la que exalta los valores de la civilización técnica del siglo XX.

(fuente: http://www.elcorreoweb.es/cultura/129755/cubismo/mexicano/diego/rivera/llega/casa/provincia)
























































miércoles, 19 de octubre de 2011

Eugene Delacroix: 1798-1863

Eugene Delacroix (1798-1863):

fusión de drama y color

Lugar: CaixaForum Madrid

Del 19/10/2011 al 15/01/2012

Esta exposición reúne más de 100 obras del gran pintor francés Eugène Delacroix (1798-1863), una de las figuras más destacadas del romanticismo, entre cuyos óleos más conocidos están Grecia expirando sobre las ruinas de Missolonghi (Museo de Bellas Artes, Burdeos), uno de los bocetos de La muerte de Sardanápalo (Museo del Louvre, París) o Las mujeres de Argel en su aposento (Museo del Louvre), excepcionalmente prestado para la muestra.

Dramatismo, exotismo, movimiento y color definen el programa de un artista que se presentaba a sí mismo como un revolucionario, enfrentado a las rígidas convenciones del arte neoclásico. Delacroix fue el primer pintor moderno, visceral y apasionado, que trasladó a la tela la renovación espiritual del romanticismo.

La exposición, organizada conjuntamente por la Obra Social ”la Caixa” y el Museo del Louvre en el marco de un acuerdo de colaboración, es la más importante que se ha organizado en España en torno a la figura de Delacroix. Cuenta con préstamos de instituciones tan importantes como la National Gallery de Londres, El Metropolitan Museum de Nueva York o el Art Institute de Chicago.

Propone un recorrido por las diferentes etapas de su producción, desde las primeras obras, que buscan la inspiración en el museo, hasta la etapa de madurez, en la que el artista extrae sus temas de la realidad, haciendo especial hincapié en sus obras de historia así como las orientalistas, reunidas por primera vez desde 1963, año de su centenario.

Precio
Actividad gratuita
Plazas limitadas

(fuente: http://obrasocial.lacaixa.es/nuestroscentros/caixaforummadrid/eugenedelacroix_es.html)

Ver un Video de Tve1 sobre la exposición: pincha aquí

CaixaForum ofrece hasta enero la oportunidad de contemplar parte de la obra de Eugène Delacroix en la mayor retrospectiva internacional del pintor romántico francés en cincuenta años. Pese a la ausencia de pinturas suyas tan conocidas como La libertad guiando al pueblo, las 130 obras reunidas, en las que se incluyen interesantes bocetos y acuarelas, resumen la esencia de un artista cuyos viajes marcaron su trayectoria.

Ochenta y ocho años después de que el Museo del Louvre organizara una exposición en homenaje a Eugène Delacroix por el centenario de su muerte, acaecida en 1863, CaixaForum Madrid celebra la inauguración de la mayor retrospectiva internacional organizada desde entonces.

El dramatismo, el movimiento y un dominio fascinante de la paleta cromática definen las obras de este pintor romántico francés, cuyo interés por las artes no se limitó a representar un tema, sino a indagar en los entresijos de cómo los artistas llevaban a cabo el proceso de ejecución. Sirve para comprender este interés de Delacroix por la esencia de las artes plásticas sus bocetos, litografías y acuarelas reunidos en esta muestra, en la que el visitante puede apreciar el estudio de la anatomía o la perspectiva sobre papel antes de que la idea del pintor sea transformada en un óleo.

Así, son abundantes las obras expuestas de pequeño formato, ante cuyo detallismo merece la pena fijar la atención. Sucede en la serie de pinturas en las que Delacroix ensaya el tema de Hamlet y Horacio en el cementerio o en la que titula Combate de Giaus y Hassán, en la que se vislumbra el interés del pintor por la anatomía animal del caballo que tanto protagonismo tiene en sus lienzos.

No es el único animal en hacerlo. También acapararon su atención los tigres o los leones. Las pinturas preparatorias del lienzo de grandes dimensiones La caza de los leones, ausente en la muestra, pero de la que da una idea lo expuesto, confirman su interés por investigar sobre las posibilidades pictóricas de los animales.

Los viajes que emprendió en su vida le valieron para inspirarse en otros artistas, así como en paisajes y costumbres ajenas a la francesa. Le ocurrió tras visitar Gran Bretaña entre los años 1820 y 1830, y volvió a experimentar la misma sensación al embarcarse en una misión diplomática francesa en el norte de África, acompañando al conde de Mornay en su visita a Abderramán, sultán de Marruecos. En el transcurso de aquel viaje realizó, incluso, varias escalas en ciudades españolas como Cádiz, Sevilla o Algeciras.

De las obras reunidas en la muestra, las que se vieron influidas por ese viaje a Marruecos reúnen los requisitos para despertar la admiración del visitante. Lo hace Boda judía en Marruecos, en la que destaca un asombroso dominio de la luminosidad pero, sobre todo, lo confirma Mujeres de Argel en sus habitaciones, de un asombroso detallismo y riqueza cromática, ante la que quien la contempla no echa en falta la ausencia en la exposición de La Libertad guiando al pueblo, obra clave en la trayectoria de Delacroix y pieza estrella del Louvre.

El desnudo, el retrato -y el autorretrato-, la mitología o el paisaje marítimo también están presentes en su obra, que no estuvo exenta de pinceladas del orientalismo y exotismo que impregnó al romanticismo en el siglo XIX. Un ejemplo es la bucólica escena representada en Las bañistas o mujeres turcas en el baño, una pintura muy colorista que contrasta con otras obras más oscuras como Los discípulos y las santas mujeres recogen el cuerpo de San Esteban.

Los temas religiosos también captaron su atención. Pintó temas del Antiguo y Nuevo Testamento y episodios de la vida de la Virgen, como La Anunciación o La Piedad, o de la de Cristo, como Cristo atado a una columna o Cristo en la cruz. Resulta igualmente interesante el lienzo La confesión pública, en la que Delacroix dejó constancia una vez más de su dominio de las luces y las sombras al representar el interior de una iglesia gótica en penumbra en la que domina la escena la blanca camisa de quien va a ser condenado.

En definitiva, un recorrido fundamental para tratar de comprender a una artista cuya inspiración no hizo sino reciclarse en cada viaje, en cada experiencia y en cada lectura

(fuente: http://www.elimparcial.es/cultura/redcritica-de-artered-idelacroix-1798-1863i-fusion-de-drama-y-color-93077.html)

Si hay un hilo, poderoso y visceral, que une a Goya con el arrebato impresionista, ese fue el que tejió Eugène Delacroix (Charenton-Saint-Maurice, 1798-París, 1863). Artista romántico de impredecible y agreste gusto por el color, visitó España en 1820. Y de aquel viaje, como se verá, una peripecia paradójica, volvió plenamente obsesionado con todas las gamas del negro de las que era capaz el genio aragonés. La influencia, decisiva, serviría a su propósito último: la búsqueda de la esencia de la pintura, la materia y la luz. Tales son las audaces conclusiones que se extraen de la antológica Delacroix. De la idea a la expresión, que hoy se abre al público en CaixaForum Madrid envuelta en el aroma del acontecimiento; es la muestra más grande dedicada al pintor en medio siglo y cuenta con la colaboración del Louvre y el Prado.

La pinacoteca parisiense aporta entre otras muchas joyas el óleo Mujeres de Argel en sus habitaciones, una de sus características piezas de inspiración historicista, obra que nunca había salido de las salas del museo. Y en febrero, cuando las 130 piezas de la exposición viajen a la sede barcelonesa de CaixaForum, lo harán enriquecidas por una selección de obras de Goya prestadas por el Prado. La excursión será también por tanto un estimulante viaje a los orígenes de un artista escasamente representado en las colecciones españolas.

Sébastien Allard, conservador jefe del Departamento de Pintura del Museo del Louvre, amén de comisario de la exposición, subrayaba ayer ufano que si bien "en Europa se le han dedicado a Delacroix numerosas exposiciones", la importancia de esta "solo es comparable a la del Louvre en 1963 con motivo del centenario de su muerte". "Con esta colaboración queremos saldar la deuda de Delacroix con España".

No parece asunto de poca importancia. Después de todo a Delacroix le costó deshacerse de los recuerdos de lo contemplado en el Prado. De ahí parte el proceloso viaje de su obra a través del color, que en ocasiones alcanza casi a esculpir. "Al final aguardan las pinturas que hablan de sí mismas, sin camuflarse tras un tema", explica Allard. Así sucede con Boceto de la caja de León con la que el artista reflexiona sobre la dificultad de fijar el momento exacto en el que un artista decide dar por terminada una obra. El lienzo deslumbró a Cézanne y está considerado como precursor de la técnica moderna.

Pero ese descubrimiento de la pintura en estado puro llegará después. Antes, la exposición se adentra con pasión cronológica en los hitos biográficos del pintor francés. Y su dedicación a la geografía humana se recoge en las tres versiones del retrato de Aspasia, una joven mulata de la que se sirvió para experimentar con la luz y el color.

El trabajo como litógrafo está presente en las 17 planchas que realizó para ilustrar el Fausto de Goethe, en un inevitable abrazo de resonancias románticas. Aunque su inspiración literaria más conocida fue la brindada por Lord Byron. De su mano, Delacroix tomó partido a favor de la independencia de Grecia del imperio otomano, como vienen a demostrar dos de sus obras maestras más conocidas: La masacre de Quíos (1824) y Grecia expirando sobre las ruinas de Missolonghi (1826).

A partir de ahí, Delacroix se debatió entre la decoración de edificios públicos, la eterna seducción del clasicismo, la reconfortante familiaridad de los temas mitológicos y religiosos y la serenidad de los paisajes. Todo ello, en una veloz fuga de sí mismo con destino al grado cero de la pintura que siempre ansió.

(fuente: http://www.elpais.com/articulo/cultura/Delacroix/salda/deuda/espanola/elpepicul/20111019elpepicul_4/Tes)

lunes, 17 de octubre de 2011

Exposición Arquitecturas pintadas

Lugar: Museo Thyssen, Madrid

Ficha técnica

Título

Arquitecturas Pintadas. Del Renacimiento al siglo XVIII

Organiza

Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid

Fechas

Del 18 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012

Sedes

Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza

Casa de las Alhajas, Fundación Caja Madrid

Comisarios

Delfín Rodríguez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid y
Mar Borobia, jefe de conservación de Pintura Antigua del Museo Thyssen Bornemisza

Comisaria técnica

Dolores Delgado.

Coordinación Fundación Caja Madrid

Josefina Blanca y Paloma Martín.

A lo largo de la historia de la pintura la representación de arquitecturas ha sido una de las herramientas que ha proporcionado al espectador detalles y claves para interpretar las composiciones. Estos escenarios, especialmente a partir del Renacimiento, toman un nuevo rumbo donde se vuelcan conocimientos y teorías, se reivindica el estatus del artista para transformarse, más tarde, en un instrumento de propaganda y poder en manos de sus comitentes y ya, en el siglo XVIII, en un género nuevo que tiene como único protagonista a la ciudad.

Arquitecturas pintadas. Del Renacimiento al siglo XVIII se ha organizado en dos grandes apartados. En el Museo Thyssen-Bornemisza el visitante podrá contemplar obras ejecutadas desde el Renacimiento hasta el siglo XVII, mientras en la Fundación Caja Madrid se despliega en profundidad el siglo XVIII.

Mas información sobre las distintas salas en el siguiente enlace del Museo Thyssen:

http://www.museothyssen.org/microsites/exposiciones/2011/arquitecturas/salas_1.html

Plazas, calles, edificios... ¿Cómo eran o cómo los veían los grandes pintores de su tiempo? Bajo el título Arquitecturas pintadas el Museo Thyssen, en colaboración con la Fundación Caja Madrid, presenta hoy una de sus grandes exposiciones de la temporada. Se trata de más de 140 cuadros, desde el Renacimiento al siglo XVIII, que representan las ciudades y su arquitectura. Una evolución de los escenarios arquitectónicos que incluye obras de Duccio di Buoninsegna, Canaletto, Giovanni Paolo Panini, Tintoretto, Gaspar van Wittel, Hubert Robert, Maerten van Heemskerck o Hans Vredeman de Vries, entre otros.

Ciudades reales o ciudades soñadas, la leyenda, la imaginación y la fantasía forman parte de la manera en la que muchos artistas plasmaron ciudades de todo el mundo. La exposición, que permanecerá abierta hasta el próximo 22 de enero, ha sido comisariada por el catedrático Delfín Rodríguez y la conservadora el museo Mar Borobia, quienes plantean un recorrido que va de ciudades monumento como Roma, Nápoles o Madrid y El Escorial a conceptos como la ruina y la memoria.

La exposición reúne obras procedentes de colecciones particulares y museos de todo el mundo, con préstamos destacados de, entre otros, los Museos Vaticanos, la National Gallery of Art de Washington, la Galleria degli Uffizi, el Museo del Prado y Patrimonio Nacional.

http://imagenen1.247realmedia.com/0/default/empty.gif(fuente: http://www.elpais.com/articulo/cultura/arquitectura/hizo/pintura/elpepucul/20111017elpepucul_3/Tes)

--Ciudades, palacios y ruinas, construcciones inventadas o reales son los escenarios que escogieron muchos artistas para plasmar en sus pinturas, a veces auténticas postales, desde el Renacimiento al siglo XVIII y que desde mañana se podrán contemplar en la exposición "Arquitecturas pintadas".

Más de 140 cuadros integran esta exposición organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid, entre cuyas sedes se han repartido estas obras procedentes de colecciones particulares y pinacotecas de todo el mundo como los Museos Vaticanos, la National Gallery of Art de Washington, la Galería degli Ufizzi de Florencia, el Museo del Prado o Patrimonio Nacional.

Se trata de la primera ocasión en la que el género de las arquitecturas pintadas en general es el protagonista de una exposición ya que hasta ahora sólo se había abordado en tratamientos parciales, ha asegurado hoy Delfín Rodríguez, catedrático de Historia del arte de la Universidad Complutense de Madrid y comisario de la muestra junto con Mar Borovia, jefa de conservación de pintura antigua del Thyssen.

Llevar a cabo esta exposición ha sido un "sueño personal" desde hace varios años para Delfín Rodríguez, que ha destacado las "metáforas" escondidas tras la pintura de arquitecturas y su evolución.

Este género tomó un nuevo rumbo desde su concepto como escenario a partir del Renacimiento con la creciente especialización de los autores para llegar en el siglo XVIII a un estilo que tiene como único protagonista a la ciudad.

Mar Borovia ha recalcado que es una exposición "enormemente trabajada" cuyo proyecto comenzó en 2008, y en la que la principal dificultad ha sido seleccionar las pinturas finales de entre las más de 350 que se consideraron para integrar la muestra.

Aunque muchos de los cuadros son de autores muy conocidos, tanto del área mediterránea como del norte de Europa, los anónimos ocupan también un lugar privilegiado, ha explicado la comisaria.

Clasificada en orden cronológico y temático, "Arquitecturas pintadas" se ha organizado en dos grandes apartados: en el Thyssen, el visitante podrá contemplar obras ejecutadas desde el Renacimiento hasta el siglo XVII, mientras que en la Fundación Caja Madrid se ciñe al XVIII.

Los cuadros con los que se inicia la exposición, del siglo XIV, reflejan una época en la que la pintura de arquitecturas era un aspecto menor y se utilizaba como fondo de escenas generalmente religiosas, género que cultivaron Duccio di Buoninsegna o Franceso d'Antonio.

La simbología y la fantasía que se introducen en la pintura de arquitectura está presente en las obras expuestas en el Thyssen en los dos capítulos siguientes de la colección, "La ciudad histórica: memoria y ruinas" y "La ciudad ideal".

La Torre de Babel, el Coloso de Rodas o el faro de Alejandría son algunos ejemplos de los edificios, ruinas o ciudades surgidas de la imaginación de los autores.

Los grandes artistas del siglo XVII como Annibale Carraci o Claudio de Lorena y sus grandes paisajes con elementos clásicos y de la antigüedad dan paso a vistas de ciudades como Roma o Nápoles, en el último capítulo del Thyssen, con obras de Viviano Codazzi o Gaspar van Wittel.

La exposición continúa en las salas de la Fundación Caja Madrid con "Las ciudades del Gran Tour", donde en "auténticas postales" aparecen vistas de arquitecturas y ciudades principalmente de Italia, con Canaletto, Guardi, Bellotto o Panini.

Pero además de las ciudades italianas, el género se extiende a otros países y, así, pueden contemplarse vistas de Madrid: Atocha, la calle de Alcalá o el Palacio Real, del pintor Antonio Joli.

Las arquitecturas históricas y las ciudades reales se mezclan con edificios imaginarios en el género "capriccio", vinculado a nuevas ideas artísticas que se vieron reflejadas también en un subgénero sobre ruinas.

Todo ello, ha resumido el director artístico del Thyssen, Guillermo Solana, conforman una "delicia visual" que el público podrá contemplar en Madrid hasta el 22 de enero.